Cuidado, no hagáis un juicio precipitado: quizás sea feo como un demonio, pero ha ido a un buen barbero que le ha hecho un peinado y le ha dejado una barba de la hostia.
Cuidado, debajo de esa camisa de cuadros, a veces de franela, se encuentra a veces una camisata de Superman y un oficio paralelo de salvador del universo. No los subestimes.
Nunca sabremos si este chico que vemos en la imagen es un hipster o un Amish en su Rumspringa experimentando con la tecnología y los teléfonos móviles. ¡Nunca he dicho!