Venga, por favor, ¡no me digáis que si veis a un moderno de estos escribiendo a máquina en una cafetería no os dan ganas de darle con la mano abierta! Es ridículo a más no poder…
¿Sabéis? A veces, las barbas, los bigotes y los sombreros tenéis que mereceros. Hasta que no seáis unos señores y unos homazos que se han ganado ese privilegio, por favor, id bien afeitaditos y, como mucho, con una gorra.