Si un amigo moderno te invita a una fiesta de Navidad, no caigas en la trampa. Te esperan barbas adornadas con espumillón y luces y jerséis feos o «ugly sweaters» y ponche de huevo para ser más americanos. Te sangrarán los ojos. Precaución.
A ver, DILF es una cosa ya bastante inquietante pero más o menos usual, pero SILF o GILF ya no está tan claro… estoy confundida.. ¡Me quiero sentar en su regazo pero he sido una naughty naughty girl!
Para qué comprar un árbol de Navidad y decorarlo si tienes tu barba. Ahora, te pido que te quedes en ese rinconcito del salón y que no te muevas de aquí al 7 de enero. Gracias, hijo mío.