La desgracia que tienen estos hipsters es que en Japón igual hasta pasan desapaercibidos totalmente. Tienen demasiada competencia para nada mainstream.
Con esa combinación de estilo y de colores, eres, como mínimo, disminuido visual, así que lo aceptamos como persona que se puede sentar en los asientos reservados del metro.
Nunca sabremos si esta polaroid es de un hipster que lleva un jersey con mensaje irónico o un ultracartólico de Cansas que no se ha cambiado las gafas desde 1986 y, realmente, si no amas a Jesús, no te podrás meter en sus pantalones.